El 8 de marzo es el Día de la igualdad, ¿no, mamá?

Un adolescente

El 8 de marzo es el día de la mujer y como dicen mis hijos también debería ser el día de la igualdad entre hombres y mujeres. Seguramente esto implica tener un debate que considero muy fructífero e incluso necesario a tenor de los temas que escuchamos en los medios estos días.

¿Por qué no? ¿No sería maravilloso no tener la necesidad de un Día de la mujer sino simplemente celebrar el Día de la Igualdad? Lo sería, pero aún no es posible.

Desafortunadamente la igualdad entre hombres y mujeres aún no se ha conseguido aunque ha habido grandes avances en las últimas décadas.

No obstante, en los últimos meses son muchas las reflexiones de expertos/as en los estudios sociales que alertan sobre la amenaza de un posible retroceso en lo conseguido hacia la igualdad. Este retroceso iría unido al auge de la confrontación entre ideologías políticas que por desgracia a veces tergiversan el mensaje del feminismo como movimiento para acercarse a posturas puramente políticas y partidistas.

Aunque no esté oficialmente reconocido el Día de la Igualdad es cierto que sería una forma de llamar la atención aún más hacia el objetivo final y común de LA IGUALDAD. ¿Por qué creo necesario este enfoque?

Contextos de la educación para la igualdad

Nadie duda que los cambios sociales se ven influidos por la educación que reciben los futuros ciudadanos. Esta educación puede ser recibida

  1. Desde la educación reglada, a través de programas institucionales como los Planes de Igualdad de los centros educativos o actividades e iniciativas propias del profesorado o de los centros.
  2. Desde la propia familia, a través de la presencia de modelos a seguir (o a rechazar) pero sobre todo desde la vivencia de la igualdad en el entorno familiar y en la progresiva asunción de responsabilidades sin distinción de sexo entre los hijos e hijas.
  3. Desde los medios de comunicación.

Hoy nos centramos en el segundo contexto en el que se transmiten valores igualitarios a las nuevas generaciones a través de un ejemplo práctico y personal basado en las reflexiones e ideas expresadas por hijos adolescentes de hoy en día.

¿El 8 de marzo es el Día de la igualdad para adolescentes varones?

La persona que suscribe este artículo es mujer y muy orgullosa de serlo. Eso no quita que a lo largo de mi vida haya vivido experiencias difíciles, frustrantes y alguna hasta peligrosa por el mero hecho de ser mujer. Por todas esas experiencias, vividas por millones de mujeres a lo largo de la historia existe el Día de la mujer y no el Día del hombre.

¿Por qué no existe el Día del hombre, mamá?

Cuando mis hijos eran pequeños alguna vez me preguntaron eso mismo, que por qué no había un Día del hombre. A continuación yo les relataba las cosas que pasaban antes y también algunas cosas que siguen pasando ahora y que ratifican que aún no hemos conseguido la igualdad real entre hombres y mujeres.

Por eso existe el Día de la Mujer el 8 de marzo, para crear conciencia sobre la necesidad de entre todos y todas luchar por la igualdad real, aún no conseguida.

Yo les hablaba de una mujer que conocían bien, su abuela y cómo cuando yo nací ella, por ejemplo, no podía sacar dinero de la cuenta del banco que tenía con el abuelo. Todo ello a pesar de que era ella la que trabajaba limpiando casas entonces y él estaba en el paro y no trabajaba. La abuela había trabajado tantos años como el abuelo pero los años que estuvo trabajando de «fregona» no tuvo reconocimiento por su trabajo a efectos de cotización, lo que explica su reducida pensión con respecto a la del abuelo actualmente. ¿No es injusto?

el 8 de marzo es el dia de la igualdad
Abuela

Les contaba también a mis hijos que en mi infancia-adolescencia yo tenía que hacer mi cama y la de mi hermano, preparar la comida y limpiar la casa mientras mi hermano (mayor que yo) veía la tele. Mi padre veía bien que esto fuera así y mi madre pensaba que mi hermano no era capaz de hacer esas cosas por ser hombre.

Les cuento que yo tenía menos tiempo que mi hermano para jugar y para estudiar porque tenía esas otras tareas de «mi género.» Sólo por ser mujer. Cuando decidí irme al extranjero a estudiar y trabajar alguna gente me criticó en el pueblo, porque iba a «dejar al novio solo … una mujer decente no se va sola por ahí de esa manera.»

Ellos siempre me responden «¡Eso era cuando Franco Mamá! Ya esas cosas nos pasan…» y entonces tiro de estadísticas y les hablo de cifras actuales de desigualdad salarial, de presencia en puestos de responsabilidad públicos y del sector privado, de casos de violencia de género y sus víctimas…

A lo largo de casi toda la historia el hombre ha tenido un papel de dominio de la esfera pública especialmente y también de la privada. Los que han decidido el curso de la historia han sido siempre hombres y han tenido privilegios como más libertad, más derechos y por tanto más poder sobre la otra mitad de la humanidad que representan las mujeres.

Y aún no hay igualdad real aunque hayamos avanzado mucho.

el 8 de marzo es el dia de la igualdad

La educación para la igualdad empieza en casa

Mis hijos han crecido en un entorno donde se habla de igualdad, se reclama y se ejerce en el día a día. Aunque puede que estuvieran por ejemplo encantados de tener una hermana o una esposa en el futuro que hiciera las tareas domésticas que tienen encomendadas actualmente, saben y reconocen que eso no sería justo. Yo, como madre, me conformo con esa actitud inicial que adivino es el germen de hombres igualitarios.

Han crecido con un modelo masculino que no ha tenido que hablar de igualdad (como yo hago de vez en cuando) porque simplemente la ha ejercido a lo largo de toda su vida como un hombre igualitario. Han visto a su padre hacer todas y cada una de las tareas que su madre también hacía en relación a la casa, gestiones de todo tipo y los cuidados hacia ellos.

El reparto de tareas siempre es equitativo. Las decisiones se toman de mutuo acuerdo con más o menos debate, incluidos los premios y castigos que ellos mismos han recibido/reciben.

La llegada a la adolescencia es sin duda la etapa que yo, como madre y mujer, considero la más difícil e incluso decisiva. En estos años complicados se forjan las actitudes, los valores, la personalidad que sirve de sustento a la edad adulta. Creo que uno de los mayores retos en la vida es educar y criar a tus hijos e hijas.

En ese contexto de educar a adolescentes con frecuencia se oyen comentarios que muestran un nivel de conflicto e incluso enfrentamiento entre los chicos y chicas adolescentes hoy en día sobre el tema del feminismo, la violencia de género y la igualdad.

No es de extrañar que se generen a diario materiales educativos para trabajar la igualdad porque es un terreno donde queda mucho que hacer. Los propios adolescentes reclaman educación en feminismo y las estadísticas nos hacen estar alerta:

Lo que dicen algunos adolescentes varones sobre el tema de la igualdad entre hombres y mujeres, machismo y feminismo

«El feminismo quiere que las mujeres tengan más privilegios que los hombres»

Yo no soy un macho opresor. No me gusta que nos metan a todos en el mismo saco

El violador no soy yo. Yo no soy así, yo no soy un macho opresor, no todos somos así

Las chicas feministas combativas no consiguen que más chicos esten a favor de la igualdad, todo lo contrario

Si un chico guapo viene y le dicen una chica «Hola qué guapa eres no? … te vienes conmigo y nos conocemos mejor?» las chicas suelen irse detrás pero si es uno feo el chico que les dice eso algunas le responden «Solo ves lo físico en mí, so machista!»

No todos los chicos miran y controlan el móvil de su novia. No se debería generalizar… Y a algunas chicas esto les parece incluso ¡una prueba de amor!

«Los mensajes extremos de algunas chicas feministas echan para atrás a los chicos que son o quieren ser feministas»

La importancia del lenguaje

Las frases anteriores nos dicen mucho de lo que piensan algunos adolescentes sobre el feminismo y sobre las mujeres que exigen la igualdad en días como el 8 de marzo. Es preocupante que haya tanto malentendido sobre el feminismo y lo que es peor, que sea un motivo de conflicto entre los jóvenes. Necesitamos que nuestra juventud no repita los errores del pasado, esas «cosas de Franco.» Necesitamos que desarrollen un discurso nuevo y adaptado a los tiempos que vivimos, que trabajen unidos por un futuro de respeto y justicia entre todos y todas.

Para comprender las actitudes y reacciones de algunos adolescentes es preciso comenzar con una reflexión sobre el lenguaje.

Lo que pensamos y somos está indisolublemente unido e incluso modelado por el tipo de lenguaje que usamos y la comprensión de las palabras que usamos para expresar nuestras ideas.

  1. Por un lado tenemos el uso sexista de la lengua desde hace siglos que afecta la conciencia, las percepciones de la realidad, la codificación y la transmisión de los significados culturales y la socialización. Desde todas las ramas del feminismo se ha estado llamando la atención sobre el uso sexista de la lengua. El sexismo en el lenguaje se considera una forma de machismo indirecta ya que al convertir al hombre en el estándar, aquellos que no son hombres son relegados a un nivel inferior.
  2. Por otro lado tenemos un movimiento llamado feminismo y que sufre de la manipulación interesada de diferentes colectivos, con frecuencia apoyándose en un uso totalmente erróneo del término.

Machismo, Feminismo y Hembrismo

El feminismo es según Wikipedia un «movimiento social que exige para las mujeres, iguales libertades y derechos que para los hombres y busca eliminar la dominación y violencia de los varones sobre las mujeres.»

 La Real Academia Española (RAE) define feminismo como un «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.».5

La RAE define “machismo” como «actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres» y «forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón».

Muchas veces se confunde al feminismo como un opuesto o antónimo de machismo pero no se trata de dos términos equiparables, ya que, mientras que el feminismo es la búsqueda de la igualdad entre sexos, el machismo supone una preponderancia del varón.

El antónimo de machismo no es feminismo, en todo caso sería «hembrismo«.

Obviamente el “hembrismo” no se basa en un sistema con existencia real (no hay matriarcado), sino meramente como la actitud particular de algunas personas que abogan por la prevalencia de las mujeres sobre los hombres. Algo realmente minoritario y residual.

Pero sí que oímos con frecuencia en los medios frases en las que machismo y feminismo se usan como opuestas, por ejemplo: “..X… afirma que no es machista ni feminista, sino que quiere la igualdad”. En declaraciones de famosos, en comentarios, en columnas periodísticas, se refuerza esta falsa oposición, ya que el FEMINISMO precisamente tiene como objetivo conseguir la igualdad plena.

FEMINISMO -> LUCHA POR LA IGUALDAD

Cuidemos el discurso

Chicos y chicas, no confundáis los discursos. Tengamos las ideas claras, los objetivos bien definidos y usemos las palabras adecuadas. No queremos dividirnos sino todo lo contrario. Remar en la misma dirección aunque a algunos les cueste reconocer sus privilegios. A la larga ganamos tod@.

Chicos:

El feminismo es un discurso necesario y ha de focalizarse en la situación de la mujer, no en el hombre, ni en ambos a la vez. ¿Por qué? Porque es un movimiento que reivindica los derechos de las mujeres, dado que los hombres ya los tienen de facto.

El feminismo exige la igualdad y reclama el apoyo de los hombres que no quieren perpetuar una injusticia sin fundamentos. No te pide responsabilidad por lo que no has hecho o haces sino compromiso para que no se repitan esas actitudes sexistas y machistas.

Chicos, no entréis en combates dialécticos ni os de miedo el feminismo. Tampoco tiene sentido atacar o rechazar un movimiento justo y necesario por el comportamiento inadecuado o irrespetuoso de solo algunas personas. En esos momentos conflictivos expresa con serenidad tus ideas si realmente apoyas la igualdad y el respeto mutuo. Haz ver a tu interlocutor/a que apoyas el feminismo pero desde un actitud conciliadora, de «estamos juntos en este barco.»

Puede que haya conflictos internos con tu propia hombría ante este apoyo, pero no tengas miedo al cambio. No vas a valer menos como hombre, sino todo lo contrario. Te liberarás de las exigencias de un machismo vacío de argumentos y exigente en actitudes frías e injustas. Conoce cómo son las nuevas masculinidades.

Tu nuevo poder será el de un hombre justo cuyas acciones se basan en el respeto hacia todas las personas del otro sexo. Entre ellas, no lo olvides están tu madre, pero también tus antepasados y las presentes y futuras mujeres de tu vida: tu pareja (si eres hetero), tus amigas, tus hijas… También hay una revolución masculina en marcha que te hará crecer.

Chicas:

Hay muchas formas de vivir y apoyar el feminismo. Cuando el feminismo persigue su objetivo de conseguir la convivencia en igualdad de derechos y deberes, no busca la confrontación, ni el insulto, ni culpa a todos los hombres. Reclama su apoyo por responsabilidad ante las injusticias aún presentes. No se puede reclamar nada desde el insulto, sino desde la reflexión fundamentada.

El 8 de marzo salimos a la calle para reclamar la igualdad, el empoderamiento que aún necesitamos desde una revolución pacífica pero donde nadie nos va a silenciar.

Cuidemos nuestro discurso desde la actitud firme pero sosegada. Que nadie nos pueda acusar de locas, de rabiosas, de resabiadas porque eso será utilizado por los que nos quieren calladas para invalidar nuestro mensaje.

Que nuestras armas sean los argumentos, los datos y la reivindicación una y mil veces necesaria, siempre presente. En la calle, en la escuela, en el trabajo. Pero siempre desde un discurso inteligente y basado en el beneficio de la convivencia futura y la paz.


El 8 de marzo no es aún el día de la igualdad aunque nos gustaría.

El día de la igualdad solo puede ser aún ese día que celebramos al respetar a la mujer ya sea ésta tu madre, tu hermana, tu novia o también la limpiadora, la cuidadora extranjera, la sin techo y también la compañera feminista gritona que aún está aprendiendo a calibrar su energía y su reivindicación…

El camino hacia la igualdad no puede ser un combate, ni una guerra de poderes, todo lo contrario. Es una revolución silenciosa pero más efectiva que cualquier enfrentamiento.

Es posible liberar la fuerza de las mujeres y, en colaboración con hombres de igual parecer, crear un mundo justo y armonioso.

Todos y todas juntas podemos, pero en el mismo barco.

No rememos a destiempo.

Sincronicemos nuestras fuerzas.

el 8 de marzo es el dia de la igualdad


Esta es mi aportación al Día de la mujer : el gran reto personal que me ocupa. Educar a mis dos hijos adolescentes para que sean verdaderos hombres igualitarios desde una doble perspectiva: por un lado como mujer feminista haciéndoles ver que es preciso trabajar por la igualdad real después de siglos en los que las mujeres han sido ignoradas o discriminadas solo por ser mujeres y por otro lado colaborar con su padre para que desarrollen una masculinidad sana y liberada de conceptos injustos y limitantes del machismo tradicional sobre lo que es ser un hombre.


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