¿Qué celebramos el 14 de febrero? Es obvio que el amor es el sentimiento más universal y atractivo para el ser humano. Podemos llegar a hacer locuras por amor porque realmente el estado de enamoramiento es algo que nos provoca mucha felicidad. No obstante, es bueno también reflexionar sobre el amor y ver cómo afecta a este sentimiento el consumismo, la transformación «digital» de las relaciones emocionales personales y los mitos del amor romántico inherentes al sistema patriarcal.

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Existen muchos tipos de sentimientos que metemos bajo el paraguas de la palabra «amor» y solo alguno el que se celebra predominantemente en nuestra sociedad y concretamente el día de los enamorados puede que no nos sintamos tan a gusto con ese sentimiento. Por ejemplo cuando ese día felicitamos a los demás tendemos a mirar a aquellos/as que tienen pareja y en los últimos años se ha extendido entre alguna gente la idea de felicitar igualmente a los que no están en pareja “porque también hay que celebrar el amor a los padres, a los amigos, etc.”

La realidad es que sabemos que este día está asociado al mito del amor romántico, al eterno símbolo del corazón rojo, cupido, los poemas de amor, los regalos plagados de “Te amo”.

El 14 de febrero o el no-día de San Valentín enamorado

Es curioso que al indagar sobre los orígenes de la festividad de San Valentín nos encontramos con que realmente no hay evidencias fiables de los orígenes de la celebración de este día asociado con este santo. Muchas versiones aluden a que el día de los enamorados fue una decisión tomada por la Iglesia para sustituir a otra fiesta pagana. Y así surge la historia de un San Valentín (aparecen varios en el santoral) que casaba a escondidas a las parejas contra la prohibición del emperador romano Claudio II allá por el siglo III.

Dicen los estudiosos de la antigüedad que en febrero se celebraba por Roma una fiesta de la fertilidad en honor a Juno en la que los jóvenes se emparejaban al azar para ser parejas durante un año. Puede que por esta razón en el año 494, el Papa Gelasio designó el 14 de febrero como la fecha para la celebración del día de los enamorados elevando al sacerdote Valentín a los altares y proclamando el día del amor único y para siempre.

En 1969, bajo el pontificado de Pablo VI y después del Concilio Vaticano II, San Valentín fue eliminado del calendario ante las dudas que existían sobre su historia. De hecho, la iglesia reconocía hasta tres santos bajo el nombre Valentín pero ninguno respondía con evidencias a la leyenda que asociaba a San Valentín con los enamorados.

De hecho la leyenda se entremezcla con citas literarias asociadas al amor (Chaucer y su «El parlamento de las aves») el día de un San Valentín que realmente se celebraba a primeros de mayo (cuando los pájaros se aparean).

No obstante en 2014 fue la primera vez que un papa (Francisco) celebraba el día de san Valentín. Segun dicen el Vaticano buscaba devolverle a esa fiesta su sentido religioso con «La alegría del sí para siempre,» lema del encuentro de más de 20.000 novios/as en la Plaza de San Pedro aquel 14 de febrero.

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 Nada tiene que ver el amor con lo material

Lo que menos nos encaja a muchos y muchas es que realmente la industria del consumo haya convertido este día en una excusa más para consumir y vender. Parece que San Valentín fuera más bien patrón del amor pero también del consumo. Personalmente prefiero no caer en el consumismo y cuando he regalado algo a mi pareja era algo que normalmente yo había elaborado con mis manos, o con mis ideas (en plan poemas), no algo que simplemente iba a la tienda y lo compraba.

La idea del amor romántico es sin duda la que prevalece en este día. Por eso hoy planteamos una reflexión y quizás propiciar un cambio en el nombre de aquello que nuestra sociedad celebra: “El día de los enamorados” ¿Y quién está realmente enamorado?

¿Qué es estar enamorado? ¿Es sentir mariposas en el estómago, escribir poemas, ansiar estar con esa persona y vivir con ella para siempre hasta que la muerte nos separe porque es mi media naranja, y sin él/ella no soy nada, como dice la canción? ¿Qué tipo de amor estamos realmente celebrando?

Entrar en una definición del amor es harto difícil y no tendríamos espacio en una entrada de blog pero sí podemos al menos cuestionar lo que no es, o lo que no debería ser solamente.

Amar no es sinónimo de estar enamorado/a

El enamoramiento es un estadio inicial del proceso amatorio como todos bien sabemos. Cuando alguien que lleva 20 años casado con alguien dice con orgullo “Yo sigo enamorado de mi mujer.” Lo lógico es pensar, que según las estadísticas, es muy muy probable que esa afirmación no fuera cierta y si lo fuera sería el caso más extraño entre los seres humanos.

La razón es obvia: el enamoramiento es un proceso muy intenso e incluso agotador con una demanda emocional y psicológica que nos absorbe, nos transforma. También nos distrae y nos lleva a a veces a hacer cosas que normalmente no haríamos si aplicáramos la razón.

14 de febrero

¿Cuanto dura el amor?

¿Cuánto dura el enamoramiento? Es un proceso que lo expertos estiman dura desde unas semanas hasta seis u ocho meses, e incluso podría llegar al año en algunos casos, pero no mucho más que eso. ( Parece que el NGF, o factor de crecimiento nervioso, presenta niveles muy altos cuando nos enamoramos de una persona nueva, y vuelve a sus niveles primigenios al cabo de un año. Entonces es cuando las parejas monógamas desarrollan cierta tolerancia mutua, se pierde la euforia romántica y nos resulta más difícil activar los centros neuronales de nuestra pareja. )

La antropóloga Helen Fisher encontró dos patrones que se repetían: las mujeres tenían hijos cada cuatro años, justo el tiempo de caducidad media del matrimonio. ¿Casualidad? Desde luego que no. La antropóloga concluye que en las parejas se suele repetir el siguiente ciclo: una etapa inicial de enamoramiento en el que lo prioritario es el contacto sexual; otra, a la que denomina del cariño,en la que la crianza de un hijo es el objetivo; y una última que termina con la separación.

Explicación científica de lo que dura el amor:

Algo a lo que las neurociencias han dado una explicación científica: al principio de una relación de pareja se producen sensaciones con un altísimo nivel de intensidad fruto de los altos niveles de dopamina, testosterona y norepinefrina que segrega nuestro cerebro y que nos hacen sentir eufóricos, hiperactivos y provoca pérdida de apetito. También se han registrado bajos niveles de serotonina, que es la responsable de la obsesión por el objeto de nuestro amor.

Pero biológicamente, nuestro organismo no puede soportar esta situación durante mucho tiempo, por lo que provoca el descenso de esa sobrecarga química. Se estima que el período en el que vivimos esas sensaciones tan intensas que identificamos con el amor dura unos dos o tres años, con un máximo de cuatro.

El Dr. García Huete indica que “si es solo amor-pasión, la duración no es de más de 3-4 años”. En el lado opuesto, donde no solo es la atracción sexual el pilar básico de la relación, sino que hay amor de convivencia y amor responsable, “la relación se puede alargar de forma indefinida”.

Celebremos un amor del bueno

Otra forma de entender el amor es posible aparte de la visión romántica y épica que se refleja en las celebraciones y rimas por San Valentín. Vale mucho más un amor del bueno, todos los días que un ramo de flores y un regalo por San Valentín.

¿No deberíamos alejarnos de la pura celebración y del consumismo asociado y celebrar ese amor más sereno, el de la convivencia y amor responsable y dejarnos de chorradas?

¿No sería mejor enseñar a nuestros hijos/as adolescentes qué es realmente el amor y prepararles para ello desterrando los falsos mitos del amor romántico? ¿O no es acaso esa concepción romántica de entrega única y total la que tanto daño nos hace no sólo a nivel emocional tras una decepción o rechazo amoroso en una relación no correspondida sino el daño incluso físico que puede desencadenar en maltrato en relaciones tóxicas donde una parte de la pareja se empeña en mantener una relación romántica que sólo existe en su mundo imaginario?


Para trabajar con jóvenes:

El amor verdadero no equivale al hecho de estar enamorado/a ya que como vimos en la entrada estar enamorado/a es casi una enfermedad que hay que pasar antes de llegar aun hipotético (si llega) amor verdadero. En el camino nos pueden pasar muchas cosas. Las mas frecuentes son: perder la ilusión en ese amor o persona que creíamos perfecta, que nos ponía a cien en la cama, en la que no hallábamos un defecto y de la que todo nos gustaba; caer en la rutina cuando pasa la fase de enamoramiento y empezamos a convivir u por tanto conocer a la verdadera persona que tenemos en frente; caer en lde la responsabilidad cuan

Cuando pasas la etapa del enamoramiento, tienes que aprender a amar. Dejar ir esa sensación de estar en una nube y vivir con emociones menos fuertes.

Muchos/as crecemos con cuentos de hadas e historias de amor que nos enseñaron a creer que enamorarse y amar a alguien eran la misma cosa. Pero esto no puede estar más lejos de la realidad.

Estar enamorado de alguien y amar realmente a esa persona son dos cosas completamente diferentes. Ser capaz de aplicar este conocimiento a tus propias relaciones es la clave para construir una relación que dure en el tiempo.

exposicion en busca del buen amor

Exposición: «En busca del buena amor: evitando amores que matan»

Este material está compuesto por una exposición y una guía dirigida al profesorado con algunas sesiones de intervención para prevenir la violencia de género y promover las relaciones sanas entre gente joven. La guía que aquí compartimos consta de tres sesiones  de reflexión sobre  amor dañino- amor bueno,  sentimientos y el autoengaño, en las que se hace la lectura de un cuento, análisis de la trama y dar respuestas a los sentimientos identificados en el cuento. Descargar el archivo aquí

Complementa la guía de igual nombre que podéis encontrar en nuestra web a través de este enlace. Podéis consultar y descargar los paneles aquí para luego imprimirlos y usarlos en el aula

Los mitos del amor romántico

La relación entre los mitos del amor romántico y la violencia de género

«El mal querer» de Rosalía

Como curiosidad en el siglo XIX se impuso la tradición de lanzarse insultos en vez de piropos por San Valentín. No sería mala idea quitarle un poco de hierro al asunto y, para variar, ponerle un poco de humor a cierta cursilería asociada con este día 😉