Para empezar debemos tener presente que los tópicos asociados al amor romántico son socialmente e históricamente construidos y los interiorizamos casi de forma inconsciente, por lo que influyen en nuestra creencia y nuestros actos en el ámbito de las relaciones de pareja. Los mitos del amor romántico distorsionan el amor y las relaciones afectivas y, en películas, libros y series, se han plasmado siempre de una manera idealizada y extremadamente romantizada, algo que, por lo general, no ocurre en la realidad. Nos referimos a ese ‘felices para siempre’, a encontrar ‘el príncipe azul’ o ‘mi media naranja’ y a ‘mira qué mono es mi novio/a, que se pone celoso’, entre otras cuestiones. Infinidad de películas a lo largo de la historia del cine han reflejado el amor romántico haciéndonos creer que ya forma parte de nuestra sociedad y muchas veces, como una manera de llevar nuestras propias relaciones.

El amor como constructo cultural

Podemos considerar el amor como un constructo cultural, con una importante base biológica y emocional, que determina cómo deben ser la afinidad y las relaciones afectivas de las personas; es decir que la cultura contribuye a edificar nuestra visión del amor.

El concepto de amor como constructo cultural ha sufrido cambios a lo largo de la historia, definiendo los vínculos que deben existir o no entre el afecto, el matrimonio y el sexo. Se ha visto influido por los distintos modos de organización social, en los que ha variado el poder e igualdad que se ha otorgado a hombres y mujeres desde la esfera más íntima de la pareja hasta la esfera de lo social. Esta construcción cultural del amor se adquiere a lo largo del proceso de socialización y en dicho proceso de socialización están presentes actualmente los medios tecnológicos, destacando las redes sociales.

Aprendemos a amar en función de nuestra socialización

La socialización es el proceso que se inicia en el momento del nacimiento y a través del cual las personas aprenden e interiorizan los valores, las actitudes, las expectativas y los comportamientos característicos de la sociedad en la que han nacido y que le permiten desenvolverse en ella (Giddens, 2001). Se trata pues del proceso por el cual las personas aprenden y hacen suyas las pautas de comportamiento social de su medio socio-cultural y no es igual para chicas y chicos. Es un proceso de socialización diferencial y tiene mucho que ver con cómo los chicos y las chicas viven el amor.

A los chicos se les socializa para la producción, para ser competitivos y progresar en el ámbito público, y en consecuencia se espera que sean exitosos en dicho ámbito, se les prepara para ello y se les educa para que su fuente de gratificación y
autoestima provenga del mundo exterior. Se les enseña que deben ser fuertes, duros, reprimir sus emociones, que todo lo que se acerque a la feminidad es de mujeres y eso poco tiene que ver con el amor.

A las chicas por el contrario se las socializa para la reproducción, para el cuidado, para permanecer en el ámbito privado, potenciando y desarrollando las cualidades y habilidades para las que han sido destinadas: ser esposas y madres. En consecuencia
se espera que tengan éxito en dicho ámbito, y por ello se fomenta en ellas la esfera afectiva y se les reprimen libertades y talentos que tienen que ver con la autopromoción.

El modelo del amor romántico

El amor romántico es uno de tantos modelos de amor que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, un modelo que lleva siglos fundamentando nuestro estilo de vida afectivo basado en la monogamia y en las relaciones de pareja estables. Esta estructura afectiva tiene su origen en la Edad Media europea y se ha ido construyendo a lo largo de los últimos siglos con elementos del cristianismo, del romanticismo, de la cultura americana y del capitalismo (y extendido al resto del mundo debido a la globalización).


El amor romántico define cómo debe ser una relación afectiva óptima a través de las siguientes condiciones: el amor ha de ser intenso (te amo con locura), para toda la vida (te querré para siempre), exclusivo (no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré pase lo que pase) y que conlleve
un elevado grado de apego (te quiero más que a mi vida). Como vemos las condiciones son tan férreas que de esta manera el individuo corre el riesgo de no alcanzar nunca este ideal extremo del amor.

Las consecuencias psicológicas de esta visión tan distorsionada de cómo debe de ser una relación afectiva son muy visibles hoy en día: miedo a la soledad, dependencia afectiva, infelicidad en las
relaciones, procesos de desamor durísimos, frustración, relaciones que se alargan en el tiempo de manera enfermiza, violencia de género, sexismo, etc.

Antes de pasar a nombrar algunos de esos mitos del amor romántico es interesante leer este texto cuya autoría se atribuye a Johonn Lenon que resume bastante bien la idea de esta entrada:

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja,
y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, y que era eso lo que funcionaba.

No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de ese término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo.

Y entonces, cuando estés muy enamorado de ti mismo, podrás ser muy feliz y amar de verdad a alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día.”

http://psicologiaviva.com/blog/el-amor-romantico-y-sus-consecuencias/

Los mitos del amor romántico

En su artículo «Los mitos del amor romántico: SOS Celos!!!» Carmen Ruiz Repullo recoge lo que podríamos considerar un listado de los mitos sobre el amor romántico que a su vez han sido explorados en los trabajos de otros autores. En sucesivas entradas iremos desgranando y desmontando cada uno de éstos mitos. Es sin duda un amplio abanico acerca de los mitos del amor romántico que sintetizaremos a continuación:

  1. Mito de la media naranja: se basa en la creencia de la predestinación de la pareja como única elección posible, la unión de dos almas gemelas, como si cupido supiera de
    antemano a quién debe tirar las fechas. Esta falsa creencia está basada en el ideal de complemento por el que pensamos que nuestras vidas no están completas hasta que encontramos la otra mitad. Hunde sus raíces en la Grecia Clásica en Plantón y su obra el Banquete (Si quieres leer más sobre el origen de este mito haz clic aquí). Nos irían mejor las cosas si alguien nos explicara desde pequeños que nadie necesita a otra persona para completarse, que somos personas completas.
  2. Mito de los celos: una creencia que relaciona los celos con el verdadero amor e incluso como ingrediente imprescindible. Los celos NO son signo de amor, sino de inseguridad y dependencia. Además son una de las emociones que más pueden deteriorar una relación de pareja ya que ésta debe basarse en la libertad y en la confianza. Aunque los celos pueden aparecer jamás deben sobrepasar ciertos limites. Si desconfías de tu pareja, lo mejor es sentarte a hablar con ella, sin reproches, sin acusaciones y exponiendo calmadamente tus dudas. Pero nunca entres en una dinámica de comprobaciones (mirar teléfono, email, interrogatorios). Este mito puede conducir a comportamientos egoístas, represivos e incluso violentos y constituye un verdadero problema en relación con la violencia de género, pues remite al terreno amoroso algo que no es más que una forma de dominio y poder.
  3. Mito de la fidelidad y la exclusividad: basado en la imposibilidad de enamorarse de dos personas al mismo tiempo. Sin embargo, este mito tiene lecturas diferentes según el
    género, la infidelidad aún no está igualmente valorada en chicas y en chicos. Se trata de un mito introducido por el cristianismo para garantizar la exclusividad y la fidelidad.
  4. Mito de la equivalencia amor=enamoramiento: un ideal que equipara el enamoramiento y el amor como aspectos únicos. Así, en el momento en que el enamoramiento se diluye se piensa que
    la relación ya está rota. Es el mito de la perdurabilidad pasional como muestra de amor, de esta manera entendería una disminución de la pasión como un final del amor. El enamoramiento es un estado de euforia y pasión puramente hormonal propio del inicio de las relaciones amorosas. Esto no significa que una vez que se calma el cóctel hormonal deba acabarse la relación, por el contrario puede pasarse a una relación de amor más sereno y profundo en el que cobran mas importancia otros factores como la complicidad, el apoyo y la confianza que la emoción descontrolada. Además es completamente posible si nos esforzamos en cuidar la relación mantener viva la pasión durante toda la vida.
  5. Mito de la omnipotencia: entiende que el amor es suficiente para hacer frente a los distintos obstáculos de la relación. «Al final el amor siempre triunfa» «El amor todo lo puede» Sin embargo, esto no siempre es cierto. Suele ser usado como excusa para evitar modificar comportamientos o actitudes, negando los conflictos y dificultando su afrontamiento. Aceptar este mito como cierto puede hacer que aguantemos actitudes intolerables ya que al final todo se arreglará y triunfará el amor. Siento decirte que esto no siempre ocurre (a veces si) y que en ocasiones aunque sea duro lo mejor que puedes por tu amor propio e incluso por el amor hacia la otra persona es alejarte de ella.
  6. Mito del libre albedrío: una creencia que sitúa a los sentimientos en el campo de lo íntimo negando cualquier influencia biológica, psicológica o social. Cualquier cosa que
    ocurra dentro de la pareja es un problema de la pareja.
  7. Mito del matrimonio: idea que relaciona el amor con una unión estable cuya base es la convivencia. Este mito aparece a finales del siglo xix y se consolida en el xx con la unión, por primera vez en la historia, de amor-matrimonio-sexualidad.
  8. Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad: una creencia que sostiene que la pasión amorosa del principio debe durar para siempre en la relación. Las investigaciones sobre este tema, como la de Fisher (2005), ya advierten de la “fecha de caducidad” de la pasión vivida en un principio. El enamoramiento dentro de la relación se va ajustando
    con el tiempo, dando lugar a otras formas pasionales, otras formas de pasión que se van gestando en la relación conforme se va desarrollando.
  9. Falacia del cambio por amor: una idea que justificada en el amor hace creer en un posible cambio de la persona. Este mito generalmente va dirigido hacia las chicas: el amor se considera como una lucha para salvar a los hombres y convierte a las chicas en salvadoras de sus novios. A través de este mito las mujeres se sitúan en un continuo sentimiento de esperanza (Lagarde, 2005).
  10. Normalización del conflicto: se basa en el hecho de creer que los conflictos iniciales no tienen importancia, son producto de la “adaptación” a la pareja, y, una vez conseguida esta adaptación, desaparecerán. Sin embargo, aunque pueda haber cierto tipo de conflictos en los inicios de una relación, hay determinadas conductas que son inaceptables.
  11. Los polos opuestos se atraen: muy relacionado con el mito anterior, entiende que las diferencias unen. También está influenciado por el mito de la media naranja, con la falta
    de la mitad, él tiene lo que yo no, ella me complementa en lo que me falta.
  12. Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato: es la consideración de que en el amor es compatible dañar a la otra persona, siguiendo las frases “los que se pelean se
    desean” o “quien bien te quiere te hará sufrir”. Este mito legitima cualquier comportamiento dañino o violento en nombre del amor romántico.
  13. El amor verdadero lo perdona/aguanta todo: unido al mito anterior, encontramos esta idea de que en el amor todo es perdonable, un argumento basado en el chantaje que
    pretende manipular la voluntad de la persona imponiéndole los criterios propios. Se refleja mucho en frases como “si me amaras de verdad lo harías”, “si no me perdonas es porque no me quieres de verdad”.
  14. Razonamiento emocional: esta creencia está relacionada con el mito de la media naranja y de la complementariedad, así como con la idea de que al enamorarnos se activa una “química especial” que es la que produce tal enamoramiento, como una
    especie de “destino amoroso”.
  15. Solo hay un amor verdadero en la vida: se basa en la consideración de que solo se ama de verdad una vez en la vida y, por tanto, si dentro de esa relación hay aspectos que me hacen daño, tengo que hacer todo lo posible para saltearlos, ya que “como la primera vez, ninguna”.
  16. Creer que cuando se ama de verdad el otro debe ser lo fundamental: esta idea sitúa en un lugar secundario y, por tanto, prescindible a todo aquello que no sea la pareja, como las amistades, los hobbies, la familia…
  17. Atribución de la capacidad de dar la felicidad al otro/a: si, como hemos visto en el mito anterior, la pareja se considera como lo fundamental de nuestra vida, nuestra felicidad o no felicidad dependerá únicamente de esa persona, lo cual constituye, como mínimo, un pensamiento ingenuo.
  18. Falacia de la entrega total: tiene mucho que ver con la idea de amor-fusión, con el olvido de la propia vida y la dependencia hacia la otra persona. El amor se entiende como un sacrificio y por tanto, hay que renunciar a cosas por la relación.
  19. El amor como un proceso de despersonalización: la creencia anterior conduce a un olvido del yo para identificarse con la otra persona. La no renuncia al yo personal se viviría como una muestra de egoísmo.
  20. Si me ama debe renunciarse a la intimidad: si somos uno para otra y otra para uno (en relaciones heterosexuales), no debe haber secretos, cada persona debe saber todo de la otra.


Ejemplos de cómo trabajar los mitos románticos con los jóvenes: Debates y blogs

Si quieres explorar cómo desmontar estos mitos no te olvides de visitar la entrada Debates y Blogs para trabajar los mitos del amor romántico en el aula.