No somos conscientes de que muchas cosas que tenemos y disfrutamos no estaban al alcance de las mujeres en el pasado. Hoy he recordado este texto que se volvió a poner de moda hace unos meses gracias a una campaña de carteles de School of Feminism.

Recordamos ese texto porque nos ayuda a no olvidar pero también con la espinita de saber que no todo lo que ahí se recoge está conseguido para TODAS las mujeres. Para que luego nos digan que «para qué tanto feminismo… si ya hay igualdad!»

agradecelo a una feminista

Si eres mujer y…
Puedes votar, agradécelo a una feminista.
Recibes igual salario al de un hombre por hacer el mismo trabajo, agradécelo a una feminista.
Fuiste a la universidad en lugar de dejar los estudios después del bachillerato para que tus hermanos pudieran estudiar pues “tú de todos modos simplemente vas a casarte”, agradécelo a una feminista.
Puedes solicitar cualquier empleo, no sólo un “trabajo para mujeres”, agradécelo a una feminista.
Puedes recibir y brindar información sobre control de la fertilidad sin ir a la cárcel por ello, agradécelo a una feminista.
Es mujer tu médica, abogada, pastora, jueza o legisladora, agradécelo a una feminista.
Practicas un deporte profesional, agradécelo a una feminista.
Puedes usar pantalones sin ser excomulgada de tu iglesia o sacada del pueblo, agradécelo a una feminista.
A tu jefe le está prohibido presionarte a que te acuestes con él, agradécelo a una feminista.
Eres violada y en el juicio no se trata sobre el largo de tu vestido o tus novios anteriores, agradécelo a una feminista.
Inicias un pequeño negocio y puedes obtener un préstamo usando sólo tu nombre y tus antecedentes de crédito, agradécelo a una feminista.
Se te permite testificar en tu propia defensa, agradécelo a una feminista.
Posees propiedad que es únicamente tuya, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a tu propio salario aun si estás casada o hay un hombre en tu familia, agradécelo a una feminista.
Obtienes la custodia de tus hijas e hijos tras un divorcio o una separación, agradécelo a una feminista.
Tienes voz en cómo criar y cuidar a tus hijas e hijos en lugar de que les controle completamente tu esposo o su padre, agradécelo a una feminista.
Tu marido te golpea y esto es ilegal y la policía lo detiene en vez de sermonearte sobre cómo ser una mejor esposa, agradécelo a una feminista.
Se te otorga un título después de ir a la universidad, en lugar de un certificado de haber completado los estudios, agradécelo a una feminista.
Puedes amamantar a tu bebé en un lugar público y no ser arrestada por ello, agradécelo a una feminista.
Te casas y tus derechos civiles no desaparecen diluidos en los de tu esposo, agradécelo a una feminista.
Tienes el derecho a rehusar tener relaciones sexuales con tu esposo, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a que tus registros médicos confidenciales no sean divulgados a los hombres de tu familia, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a leer los libros que desees, agradécelo a una feminista.
Puedes testificar sobre crímenes o daños que tu esposo haya cometido, agradécelo a una feminista.
Puedes escoger ser madre o no cuando tú quieras y no según los dictados de un esposo o un violador, agradécelo a una feminista.
Puedes esperar vivir hasta los 80 años [o más] en vez de morir entre los 20 y 30 a causa de embarazos ilimitados, agradécelo a una feminista.
Puedes verte como una humana adulta plena, y no como una menor de edad que necesita ser controlada por un hombre, agradécelo a una feminista.

El texto fue originalmente escrito en inglés de autora desconocida y fue enviado por Alda facio de Costa Rica a la editora de la revista Tertulia, Laura Asturias quién lo tradujo y lo publicó en el numero de julio 16, de 2004.