En el ámbito de la psicología se habla de «la ley de hielo» como una forma más de abuso psicológico o maltrato por medio del silencio. Es un comportamiento que presentan algunas personas en sus relacionales emocionales y que consiste en ignorar a la otra persona o sus demandas/preguntas manteniéndose en silencio. Acostumbradas/os como estamos a formas más evidentes y violentas de abuso y maltrato, a menudo es más difícil identificarlo ya que se establece como un maltrato únicamente emocional.

La lista de comportamientos que podríamos considerar como maltrato emocional o psicológico es, por desgracia, bastante larga. El silencio en la comunicación emocional con nuestra pareja puede ser usado como un terrible arma de abuso psicológico. Esto ocurre a menudo cuando una persona tiene todo el poder sobre la otra en una relación, y es consciente de su entrega emocional. Es por eso que no solemos percibir este tipo de actitud como un mal-trato. Sin embargo es importante y necesario difundir ese tipo de actitudes, lo que implican, y lo que pueden llegar a dañar.

¿Cómo se aplica la «ley del hielo»?

  • En este tipo de trato se ignoran las necesidades de otra persona con la que tenemos un vínculo emocional lo cual no deja de ser expresión de una violencia pasiva.
  • Hay una clara actitud de indiferencia o frialdad hacia los sentimientos de la otra persona y por tanto se le puede hacer mucho daño.
  • Se menosprecian los sentimientos de la otra persona e incluso se les hace sentir culpables por insistentes o demandar «demasiado amor.»
  • El silencio ante situaciones donde se demanda una respuesta afectiva de algún tipo durante un tiempo considerable es por tanto un mecanismo disfrazado de abuso psicológico.

Este tipo de comportamiento suele presentarse cuando hay algún tipo de conflicto entre dos personas. Sin embargo, lo que lo diferencia de un conflicto común o de un simple intento de saber y controlar al otro/a es que la víctima ni siquiera sabe que existe tal conflicto.

Esta ausencia de comunicación es lo que produce un tipo de tortura real psicológica en la víctima de esta ley del hielo.

Silencios, medias verdades y acertijos emocionales

Aunque exista comunicación a veces la información que recibe la otra persona es administrada casi con cuenta gotas. Otras veces se hace de forma tan enrevesada o vaga que la obliga a dudar constantemente de la veracidad emocional de aquello que se le dice.

Un típico ejemplo de esta situación es cuando la comunicación no es en persona y se usa la comunicación virtual para evitar decir toda la verdad o para ocultar cuales son realmente nuestros sentimientos.

Es entonces cuando se usan recursos como:

  • responder con emoticonos en vez de con palabras o frases claras
  • poner una excusa para tener que responder en ese momento y por tanto
  • posponer la respuesta para más tarde o para hacerlo en persona. Esto puede que nunca llegue a ocurrir o sólo si se sienten realmente obligados a ello por la insistencia de la otra persona.

El uso frecuente de estos recursos es una clara evidencia de que nos encontramos ante personas que tienen graves carencias emocionales como la empatía. Tal y como verifica el psicógo Sergio de Dios González, » Este tipo de comportamientos son bastante nocivos. No solo denotan inmadurez, mezquindad y falta de inteligencia emocional, sino que también pueden causar graves efectos en el otro. Constituyen un intento por vejar a los demás y no representan nada positivo para una relación

La tortura de la indiferencia: «Es como un bloque de hielo»

El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad”.

-William Shakespeare-

Ignorar a alguien o condenarle al silencio durante horas, o días puede ser una auténtica tortura psicológica. La otra persona no sabe realmente qué pasa por la mente del «insensible.» Es muy fácil caer en un bucle de culpa intentando encontrar explicación a los silencios. Al permanecer con la duda sobre lo que ocurre en el corazón del otro, la víctima sufre básicamente por una simple falta de comunicación.

Las razones del silencio y la distancia emocional

Cuando la víctima insiste en la necesidad de tener comunicación emocional pueden empeoran las cosas. Ello es debido a que la persona que intenta ignorar o hacer un vacío emocional temporal se sentirá amenazado. También puede sentirse forzado a dar una respuesta que muy probablemente está intentando evitar. Las razones pueden ser muy variadas y oscilan entre

  • inseguridad o falta de desarrollo emocional,
  • bloqueos por fracasos en relaciones anteriores,
  • miedo al compromiso o
  • puro interés por mantener una relación que le aporta (sexual o emocionalmente) y donde se encuentra en una situación de poder.

La ley del hielo es un recurso muy utilizado por personas que aparentemente parecen ser muy racionales con gran nivel de autocontrol. Son personas reflexivas que analizan y dan vueltas a una situación para buscar argumentos que justifiquen su comportamiento de frialdad emocional hacia quien les ama. Realmente el problema es otro.

La ley del hielo es una evidencia de problemas o inmadurez emocional

Realmente cuando alguien intenta crear una distancia física o emocional con otra persona con la que tiene un vínculo afectivo está evidenciando un problema. Así demuestra que tiene una debilidad en sus relaciones afectivas o inseguridad con respecto a sus propios sentimientos. Le cuesta establecer un vínculo afectivo con otra persona. En definitiva presenta inmadurez o discapacidad emocional para poder tener una relación sana basada en la comunicación y el afecto mutuo.

El tipo de personas que ejercen la ley del hielo sobre otras suelen ser con frecuencia descritos como «insensibles,» manipuladores/as, fríos/as, calculadores/as, enrevesados/as, etc. Suelen tener unas duras corazas emocionales que les impiden no sólo enamorarse o comprometerse sino también bloquean a otras personas para que lleguen hasta ellos/as.

En una relación abusiva (consciente o inconsciente por parte del que maltrata), la otra persona suele negarse al diálogo, lo pospone o intenta evitarlo. A veces es una cuestión de ganar tiempo debido a inseguridades emocionales propias. Otras veces se hace para evitar un compromiso y al mismo tiempo evitar terminar la relación y privarse de lo que ésta le aporta. Es decir, mantener lo mejor de ambos mundos: el de tener pareja que te quiere y se desvive por tí, y el de la independencia emocional.

El silencio como arma y escudo

La persona que sufre el silencio o se siente ignorada en sus demandas o preguntas sobre la relación pueda llegar a la depresión nerviosa. A pesar de ello, quien pone en práctica ese silencio o distancia intentará encontrar la manera de hacerla sentir culpable de la situación. Buscará razones más o menos fundadas que justifiquen su comportamiento. Intentará así ocultar las verdaderas razones del vació emocional al que están sometiendo a la otra persona. Estas razones siempre señalan a la víctima como culpable por tener un punto de vista erróneo o diferente. Es más, éste último/a puede incluso erigirse como víctima de un posible acoso. Sin embargo, no puede ser acoso cuando la relación continúa de forma libre.

La victima de la ley del hielo puede llegar a caer en una proceso de destrucción de su propia autoestima. Puede sufrir de impotencia y de fuerte dolor emocional al ver que siempre recibe un refuerzo negativo.

Una forma disfrazada de abuso psicológico

Básicamente se acostumbra a que siempre se encuentre con un muro o distancia emocional del que además es acusada/o de haberlo provocado por su insistencia. En estos casos si la relación continúa por ambas partes voluntariamente, está claro que hay un desequilibrio de poder donde el sufrimiento emocional está servido.

Este tipo de comportamientos dañan mucho a la otra persona. Es por ello que la ley del hielo es considerada como una forma de abuso psicológico. Si alguien que nos importa actúa de ese modo, toda una serie de emociones negativas nos irán acompañando a lo largo de todo un proceso de conflicto. Este conflicto será difícil de gestionar mientras perdure la falta de dialogo y comunicación. De este modo te volverás loca/o y el problema se agrandará cada vez más. 

El silencio utilizado con malas intenciones es una arma muy poderosa que tiene como finalidad controlar, abusar, castigar, y humillar al otro.

Efectos de la ley del hielo

-Causa estrés emocional y traumas: El hecho de ignorar a alguien puede llegar a hacer que el otro experimente sentimientos negativos muy intensos de devaluación e incomprensión al no saber interpretar el porqué de ese silencio. 

-Sentimientos de tristeza y/o depresión: Cuando ignoras a una persona estas de una forma disfrazada y encubierta acusándola de manera implícita y directa. Para esa persona la relación se convierte en tóxica y dolorosa.

-Sentimientos de ira, miedo y culpa: Estos sentimientos se deben a la angustia de no saber a qué se debe la situación o qué se está haciendo mal. Además el no ser tenido en cuenta se experimentan sentimientos de indefensión.

-Estrés psicológico: Junto con la montaña rusa emocional anterior no sólo se destruye el sentido de la autoestima y el sentido de la propia valía, sino que también se observan aumentos en los niveles de estrés, lo que deriva en tristeza, pérdida, extravío, y abandono llegando la víctima a sentir que no tiene control de la situación.

-Cambios en el cerebro: De acuerdo con los últimos estudios realizados, “la ley del hielo” puede provocar cambios en el cerebro, en concreto, en la corteza cingulada anterior, cuya función es la de detección de los diferentes umbrales de dolor en el ser humano. El hecho de ser excluido e ignorado hace que esta zona cerebral se active cuando a alguien se le aplica la ley de hielo.

Buscar ayuda o dejarse ayudar

Si te están aplicando este tipo de tortura todo el poder para salir de esta situación está en manos de la otra persona. Lo único que puedes hacer es intentar hablarlo con calma aún a riesgo de que entonces te culpe por insistir, cosa que suele pasar.

La persona que utiliza el silencio como arma o escudo puede que no sea consciente de que hay silencios sanos y necesarios. No obstante, también hay otro tipo de silencios hostiles a los que hay que poner freno. Está claro que nadie puede obligar a nadie a hablar, y más si una de las dos partes no quiere. Si es tu caso, deberías ser consciente de que tu comportamiento se considera abuso psicológico. Además, la otra parte puede sufrir graves consecuencias a nivel de salud física y mental.

Sea cual sea tu posición en este tipo de conflictos lo importante es que haya voluntad de acercamiento y comunicación por ambas partes. Un conflicto no resuelto no se volverá inexistente por el hecho de que una de las dos partes lo ignore; pero la ley del hielo, sin duda, empeorará la situación. Y la persona que se siente ignorada sufre ese silencio como un mar de dudas y preguntas que puede ser peor que una tortura física.

Por tanto, seas hombre o mujer, la clave reside en saber detectar y cortar de raíz ese tipo de comportamientos. El aguante de cada uno/a sí que dependerá del nivel de autoestima, dependencia emocional, experiencias previas, circunstancias personales y determinados rasgos de personalidad.

En el siguiente vídeo puedes ver cómo los estudios desvelan los efectos que produce la ley del hielo como abuso emocional: