Se encuentra muy extendida la idea del amor como una batalla y de la relación amorosa entre dos personas como una guerra que se libra cada día. Aunque pueda parecer una idea romántica y hasta atractiva, la realidad es que si aparece esa batalla lo más probable es que el amor esté condenado a fracasar entre esas dos personas. Si en un amor comienza a oírse o siquiera a nombrarse o plantearse una especie de lucha a ver quién consigue vencer a quien, quien conquista a quien o quien consigue imponer su concepto del amor y de lo que debe ser una relación, ese amor es una batalla inútil y una guerra perdida de antemano.

Emboscada

Tu cama es como un campo de batalla
con olor a sexo, con sabor a mar,
donde las lenguas recorren trincheras 
y las miradas disparan a matar.

Embestidas de hormonas y gemidos,
descargas de vida que se encadenan
hasta un alto el fuego provisional.

Y mientras te miro soñar dormido
hay un intruso en mi alma que acecha,
trama y prepara mi rendición final.

el amor es la verdadera guerra

La batalla entre la razón y el corazón

La batalla más frecuente es entre la razón y el corazón, tema repetitivo en la literatura y en otras artes, llevando a la persona a un sufrimiento considerable si no consigue poner de acuerdo lo que desea con lo que le conviene. El amor no entiende de razones y argumentos. El corazón va por su cuenta. Uno/a no se enamora de quien quiere, ni siquiera de quien puede. Uno/a se enamora de quien se tiene que enamorar y punto. Puede que sea la persona que menos te conviene o incluso alguien que te maltrata emocional, psicológica y/o físicamente pero tú, te enamoraste de él/ella y ahí sigues luchando.

Luchas contra la adversidad y los obstáculos a un amor que te gustaría vivir de forma plena y satisfactoria pero a veces también luchas contra la forma de entender el amor que tiene la otra persona.

Otras veces, y esto puede llegar a ser hasta traumático, luchas contra tu propia concepción del amor, la que traías en tu mochila. Puede ser que un nuevo amor haga que cambies y modifiques tu concepción anterior del amor porque si no lo haces, simplemente te destruirá.

Casualty report o bajas en la guerra del amor

Todos y todas conocemos ejemplos de personas que sufren o han sufrido muchísimo por un amor por el que lo han dado todo y por el que han luchado hasta el último momento y con todas las consecuencias. Se han dejado la piel y a veces la salud física y mental. Es muy triste que el amor, el sentimiento más maravilloso que disfrutamos los seres humanos, pueda llegar a ser el detonante de la destrucción de la vida de una persona

Otras veces esa batalla para conseguir el amor produce bajas importantes en la vida de una persona. Es lo que ocurre con la pérdida del cariño y del tiempo con otras personas importantes en tu vida como los hijos, la familia o los amigos/as.

Lo peor probablemente ocurre cuando la destrucción de una persona es literal y se produce una depresión nerviosa que hunde en la autodestrucción a la persona que ha sufrido por amor. O también cuando la destrucción es provocada por el «mal amor» de la otra persona hacia la víctima. Cuando uno/a se cansa de luchar por un amor y la otra persona se niega a renunciar a algo que cree que es suyo puede producirse la peor consecuencia de las batallas en el amor: si no eres mía/o no serás de nadie más tampoco.

Cuando la violencia se impone

La violencia de género y especialmente la violencia contra las mujeres no deja de ser en muchas, muchísimas ocasiones la consecuencia de una batalla en la que con frecuencia son los hombres los que creen que deben quedar por encima aún cuando han perdido en el amor. Es entonces cuando podemos ver claramente que la concepción del amor que se ha impuesto es dañina porque no es realmente amor sino posesión, control y sumisión.

10 pistas para saber si luchas por un amor inútil que sólo te traerá sufrimiento

En su libro Manual para no morir de amor, Walter Riso nos habla de 10 principios de supervivencia afectiva que vienen muy bien si piensas que puedes estar empecinado/a en un amor inútil, en una batalla perdida. Si piensas que podrías identificarte con algunos de las siguientes situaciones y que éstas te provocan sufrimiento definitivamente tienes que dejar de luchar por ese amor porque ese amor no merece la pena. Debes retirarte para empezar a amarte a ti misma/o también, dedicarte un tiempo a superar la ruptura y aprender las lecciones de la vida y del amor.

  1. Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente. Estás con alguien que no te quiere, te lo dice sin tapujos y no ve la hora de irse o de que te vayas. Pero tú sigues ahí, esperando el milagro que no llega y soportando un rechazo que no te da treguas.
  2. Casarse con el amante es como echarle sal al postre. Tienes otra persona, la deseas y la amas. Sin darte cuenta, poco a poco, has construido una vida paralela, que va mucho más allá de la aventura. Te preguntas qué hacer constantemente, aunque, en realidad, lo tienes claro, pero no sabes cómo llevarlo a cabo: te falta coraje. Tu sueño es reemplazar mágicamente a tu pareja por el amante y que todo siga igual, como si nada hubiera pasado. Te hallas inmerso en un gran dilema que no te deja vivir en paz.
  3. ¿Ni contigo, ni sin ti? ¡Corre lo más lejos posible! Te encuentras en una relación desesperante porque tu «pareja» es ambigua y tiene «dudas» de hasta dónde quiere llegar contigo, ya que no está segura de sus sentimientos. Es el síndrome del «ni contigo, ni sin ti», cuya víctima eres tú; además, no tienes la menor idea de cómo hacerle frente. Tu pareja fluctúa entre el amor y el desamor y tú oscilas al compás de ella. El amor como una batalla con dos bandos está servida.
  4. El poder afectivo lo tiene quien necesita menos al otro. Sientes (y sabes) que el poder emocional o afectivo en la relación lo tiene tu pareja, es decir, que ella puede prescindir de ti más fácilmente de lo que tú, llegado el momento, podrías prescindir de ella. Y en esta lucha de fuerzas y debilidades, de apegos y desapegos, siempre estás por debajo; lo que te lleva a decir «sí», cuando quieres decir «no» o acceder a acuerdos que no van contigo. Todo esto ¿lo haces por amor o por miedo a perder a la persona amada?
  5. Un clavo no siempre saca otro clavo: a veces los dos se quedan dentro. Tienes un amor enquistado, reciente o antiguo, que no puedes olvidar y no te deja establecer nuevas relaciones. Para borrarlo de tu mente y de tu corazón has llegado a la conclusión de que «un clavo saca otro clavo» y has salido a buscar uno más «grande» y poderoso para que elimine al ex o la ex de una vez por todas. Desafortunadamente, el procedimiento no te ha dado resultado y el viejo amor sigue allí, flotando en la memoria emocional con la misma fuerza de siempre.
  6. Evita el sacrificio irracional: no te anules para que tu pareja sea feliz. Vives en un martirio perpetuo: por querer resolver los problemas de tu pareja te has olvidado de tu persona. Pero no sólo la ayudas e intentas sacarla adelante a cualquier precio, sino que utilizas una manera de sacrificarte absolutamente irracional: te vuelves opaco a propósito, para que ella, por contraste, brille más. Compensas negativamente y ocultas tus virtudes para que los déficits de tu pareja se disimulen o no se noten tanto. Practicas una curiosa forma de suicido afectivo.
  7. Si el amor no se ve ni se siente, no existe o no te sirve. Tu relación actual es tan fría como distante. Tu pareja no expresa el amor como quisieras y necesitas. Sientes que te deja a un lado y que la indiferencia es el principio básico en el que se sustenta el vínculo. La displicencia y los rechazos te duelen profundamente y afectan a tu autoestima, pero no eres capaz de tomar decisiones.
  8. No idealices al ser amado: míralo como es, crudamente y sin anestesia. Has puesto a tu media naranja por las nubes. Piensas que estás con una persona sumamente especial y que no te la mereces. Has idealizado a tu pareja y te has apegado a esa imagen ilusoria que te impide ver su lado normal y humano. El problema es que en algún momento tendrás que aterrizar, y es posible que no te guste lo que veas, cuando ya no utilices autoengaños ni distorsiones. Quizá estés enamorada o enamorado de un espejismo creado por ti.
  9. El amor no tiene edad, pero los enamorados sí. Estás con alguien muy mayor o muy joven para tu edad, y eso, aunque intentes disimularlo, te genera cierta ansiedad. Sabes que con el tiempo la diferencia de edad se acentúa y no quieres convertirte en una persona celosa e insegura. Aun así, prefieres no pensar en ello seriamente porque temes malograr la dicha de vivir un amor como el que ahora sientes. De todos modos, consciente o inconscientemente, te preguntas: ¿cuántos años me quedan de felicidad?
  10. Algunas separaciones son instructivas: te permiten saber lo que no quieres del amor. Te has separado recientemente y andas dando tumbos. Has perdido tus puntos de referencia habituales, te sientes sola o solo y estás del amor hasta la coronilla. Además, juras que no volverás a tener a nadie y que todos los que te rodean son unos idiotas. En fin: tienes dificultades para aceptar una separación que todavía te duele y no eres capaz de empezar de nuevo.

El amor es un juego perdido (de antemano?)

Un ejemplo conocido de alguien que libró por amor una batalla inútil similar en el amor es la conocida cantante Amy Winehouse. Escribió muchas canciones sobre los estragos del amor en relaciones destructivas, esas que te hacen sufrir hasta romperte el corazón:

LOVE IS A LOSING GAME EL AMOR ES UN PARTIDO PERDIDO
For you I was the flame
Love is a losing game
Five story fire as you came
Love is losing game
One I wished, I never played
Oh, what a mess we made
And now the final frame
Love is a losing game
Played out by the band
Love is a losing hand
More than I could stand
Love is a losing hand
Self-professed profound
Till the chips were down
Know you’re a gambling man
Love is a losing hand
Though I battled blind
Love is a fate resigned
Memories mar my mind
Love is a fate resigned
Over futile odds
And laughed at by the gods
And now the final frame
Love is a losing game
Por ti yo era la llama
El amor es un juego perdido
Fuego de cinco plantas cuando llegabas
El amor es un juego perdido
Uno en la que ojalá nunca hubiera entrado
Oh, la que hemos liado
Y ahora en el marco final
El amor es un juego perdido
Jugada echada por la banda
El amor es una mano perdida
Más de lo que yo puedo aguantar
El amor es una mano perdida
Auto proclamado… profundo
Hasta que llegó la hora de la verdad
Sé que eres un hombre al que le gusta apostar
El amor es una causa perdida
Aunque peleé ciegamente
El amor es un destino resignado
Los recuerdos dañan mi mente
El amor es un destino resignado
Sobre vanas probabilidades
Y causa de risa para los dioses
Y ahora el marco final,
El amor es un juego perdido