Parece algo fácil que viene de fábrica pero nada más lejos de la realidad. Puedes tener varias décadas a tus espaldas y no haber aprendido aún a amarte a tí mismo o tener una baja autoestima.

autoestima amate a ti misma

 ¿ Pero tú me amas ? – Preguntó Alicia.
– ¡ No, no te amo ! – Respondió el Conejo Blanco🐰.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

– ¿ Lo ves ? – Dijo el Conejo Blanco🐰. Ahora te estarás preguntando qué has hecho mal, para que no consiga quererte al menos un poco, qué te hace tan imperfecta, fragmentada. Es por eso que no puedo amarte.
Porque habrá días en los cuales estaré cansado, enojado, con la cabeza en las nubes y te lastimaré. Cada día pisoteamos los sentimientos por aburrimiento, descuidos e incomprensiones. Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón, mis débiles dardos se harán letales y te destruirán. La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo : «evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma «.
Por eso Alicia no, no te amo.
No puedo hacerlo.-

Alicia en el País de las maravillas – Lewis Carrol

Oh! Alicia, siempre Alicia nos enseña con pequeñas citas como ésta a comprender la esencia de aspectos tan básicos como que el amor empieza por amarse a una misma/o. Y eso se nota, a veces se te ve a leguas que te falta amor propio, que no debe confundirse con autoestima. De hecho la mayoría de la gente no sabe la diferencia entre ambos conceptos… hasta que lo sufre en sus carnes…

A mí me gusta la definición que hacen de ambos conceptos en acupuntura social:

«… para la mayoría la autoestima es la confianza que profesamos en el valor que tiene lo que somos. Esta seguridad suele vincularse a nuestro aspecto físico, a nuestra inteligencia, a nuestra profesión, a nuestro carisma, a nuestra creatividad o incluso con nuestra capacidad adquisitiva. Es más, el materialismo es una de las monedas de cambio más comunes para obtener autoestima express en nuestra sociedad.
El amor propio sin embargo es algo mucho más profundo. Se trata de aceptarnos tal y como somos de forma incondicional sin que exista ninguna necesidad de esconder ni desconectar de nuestro ser. Nuestro valor se desliga de nuestras circunstancias. Es un sentimiento de libertad por el que nos sentimos capaces de cuidarnos, de responsabilizarnos de nosotros, y de ser dignos de amor y de felicidad...

Por tanto se puede tener una gran autoestima y que esto no implique ningún tipo de amor propio. Sin embargo el amor propio sí implica de forma inherente la autoestima. Vivimos en la sociedad de los sucedáneos. Perecemos ante el camino más corto, divertido, cómodo o placentero. «

Puedes ser una mujer triunfadora que parece invencible y ser al mismo tiempo alguien que se ha preocupado excesivamente por contentar a los demás. Puedes haberte dedicado a hacer felices a otras personas o simplemente mantener una fachada brillante. Quizás la reflexión más importante es que para llegar al amor propio es preciso un proceso, a veces doloroso, de introspección y de análisis, de quién somos realmente y qué queremos hacer en este espacio de existencia que llamamos VIDA. Quizás es cierto que en la sociedad actual «preferimos comprar esa blusa o esos pantalones que nos quedan tan bien» a tener que llevar a cabo esa introspección.

¿Cómo consigue una/o amarse a una/o misma/o?

Y… ¿cómo consigue una/o amarse a una/o mismo? Ciertamente es difícil llegar a amarse si conservas en tu interior a ese juez o jueza que te recuerda de vez en cuando lo que haces mal y te recrimina por ello. Algo que puede verse incluso más afectado si en la educación que has recibido va implícita toda esa filosofía de «LA CULPA» (nuestro juez más implazacable) y la penitencia que la sigue….

No quiero entrar en cuestiones filosófico-religiosas pero ciertamente para empezar a auto-analizarse tenemos que descartar cuestiones como la culpa en primerísimo lugar. Podría incluso considerarse una conditio sine qua non para empezar ese proceso de «amarse a una misma/o» despojándose de todas esas redes y tramas que nos han echado encima y que nos distraen del objetivo principal: ¿Quién soy yo? ¿Me gusto? Si la respuesta es un sí entonces estamos preparados para empezar a amar… de verdad… sin esos corsés que aprietan y ahogan y te confunden porque crees que amas cuando sólo estás buscando la aceptación en el otro/a.


Relaciones por baja autoestima

Muchos expertos como Martha Debayle coinciden que es muy peligroso entrar en una relación por una baja autoestima. Nos sentimos mejor valorados porque hay alguien que nos quiere, aunque no sea mucho. Pero estamos siempre pendientes de su reacción, intranquilas/os y con miedos e inseguridades sobre si nos quiere realmente. En su artículo ¿Lo que sientes es amor, o tienes baja autoestima? Debayle explora algunos rasgos que vinculan la baja autoestima con una forma de amor romántico que no nos hace felices ni a nosotras/os mismas/os ni a los demás.

“Autoestima contingente basada en las relaciones”.

Hay un tipo de autoestima que se llama “Autoestima contingente basada en las relaciones” porque, al igual que probablemente nos ocurrió en la infancia, se depende de las reacciones positivas de las personas amadas para sentirse bien. Nuestro valor depende de permanentes señales de aprobación por eso buscamos constantemente refuerzo positivo acerca del amor que se nos tiene.

El doctor David Sack, de la UCLA, señala que las personas que desarrollan esta autoestima contingente basada en las relaciones tienen problemas en una o más de estas áreas: Sentir que eres libre de tomar tus propias decisiones, que eres efectivo en lo que haces, que eres parte de un grupo social o familiar y que eres bienvenido por ser quien eres.

¿Cómo darte cuenta de que estás en una relación por baja autoestima?

Tiendes a «aguantar» y eres complaciente y hasta sumisa/o porque piensas que así tu pareja te querrán más. Un estudio realizado en el 2015 por la doctora Megan McCarthy, en la Universidad de Waterloo, dice que cuando se está en una relación romántica y se tiene baja autoestima:

  • Se callan las propias necesidades para «no molestar» al otro.
  • Se tiende más al chantaje emocional que a hablar de los problemas directamente.
  • Estás hipervigilante a todo lo que tu pareja hace o dice.
  • Todo para ti tiene un doble significado e interpretas “señales” según tus temores.
  • Vives con inseguridad acerca de tu relación o el amor de tu pareja.
  • Toda sugerencia la tomas como una crítica y las críticas como tragedias.
  • Te vuelves paranoico o celosa/o
  • No eres feliz ni estás en paz. Un estudio realizado en la Universidad de Houston señala que aunque estés en una relación, no te sientes amado o satisfecho.
  • La posibilidad de que se termine la relación te aterra y afecta tu salud. Lo percibes como una ingratitud o un abandono. Sientes que no puedes vivir sin tu pareja. Porque te quedas de nuevo sin alguien que te devuelva un reflejo de tí, lo que equivale a que sin esa persona “ya no vas a existir” o tu vida ya no tiene propósito. Desarrollas ataques de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño, del apetito y subes o bajas de peso de manera notable.

Tenemos que reconocer que amar no produce miedo ni ansiedad. Puede ser muy duro convertirse en un yonqui del amor. Una relación de pareja no es para llenar tus huecos emocionales, sino para compartir lo bien que te sientes siendo tú, con otra persona que haga lo mismo contigo. Antes de pensar en estar en una relación debes poder sentirte bien contigo mismo. Si no es así, lo mejor será que esperes y busques trabajar con tu autoestima, tu infancia y tus miedos.