La naturaleza del amor es algo que siempre ha sido muy difícil de describir.

Parto de la idea de que el amor es una manera de valorar algo. Es una respuesta afirmativa hacia el “objeto de amor”, es decir, alguien o algo que se ama. El amor afirma la bondad de ese objeto
de un modo bastante especial. Algunos filósofos dicen que el amor busca lo que es valioso en lo amado. Otros dicen que el amor crea el valor en la medida en que hace de lo amado algo objetivamente valioso en algún aspecto. Con frecuencia, ambas afirmaciones son ciertas, pero a veces son falsas y, por lo tanto, ninguna de ellas explica el tipo de valoración en que consiste el amor.

Irving Singer, La naturaleza del amor.

Entre los grandes filósofos dedicados a la ardua labor de definir el amor se encuentra Irving Singer que dedicó toda una trilogía, titulada «La naturaleza del amor,» a «aclarar el pensamiento en torno a la naturaleza del amor» (8). Y es cierto que al filosofía y realmente las demás ciencias también, han dejado de lado este tema tan difícil de abarcar, porque esta «preciosa palabra ha sido un carbón encendido que ha abrasado los labios hasta de nuestros más grandes filósofos» (7).

La naturaleza del amor: El amor como apreciación y otorgamiento

Singer sugiere que el amor crea un nuevo valor, que no es reductible al valor individual u objetivo que algo pueda tener como «apreciación» tomando como por ejemplo el valor de tasación de una casa. A esta segunda forma de valoración la denomina «otorgamiento.» Siguiendo con la analogía de la casa, el propietario de la casa actúa como si la casa fuera valiosa “por sí misma” y en cierto sentido lo es porque el valor que el propietario otorga no depende de
la capacidad que tenga la casa de satisfacer sus necesidades simplemente. Es «su casa» y por tanto adquiere una presencia y alcanza una dignidad.

El valor individual y objetivo depende de la capacidad que tenga un objeto de satisfacer previos intereses, necesidades, deseos, exigencias. El valor otorgado es diferente y se crea mediante la relación afirmativa misma, mediante el propio acto de responder favorablemente, concediendo a un objeto una importancia emocional que lo impregna todo, al margen de la capacidad que ese objeto tenga de satisfacer intereses.

Algo similar sucede en el amor entre los seres humanos. También las personas pueden ser objeto de apreciación y se puede llegar a valorarlas más allá de la apreciación de uno. Cuando decimos que una mujer es bella o que un hombre es guapo, adscribimos un valor objetivo. Pero también otorgamos valor a manera de amor. Entonces respondemos al otro como algo que no puede ser reducido a cualquier sistema de apreciación. El que ama adquiere un interés en lo amado como persona y no simplemente como mercancía. Un amante otorga importancia a las necesidades de su su amante y a los deseos de el/lla, aun cuando éstos no favorezcan la satisfacción de los suyos propios. Cualquiera que sea la personalidad del amado, el amante le confiere un valor que no tendría al margen de la actitud amorosa. En relación con el amante, la persona amada se ha vuelto valiosa por sí misma.
Así pues, cuando las personas se aman, se otorgan valor unas a otras por encima y más allá de su valor objetivo e individual. La reciprocidad del amor tiene lugar cuando cada uno de los
participantes recibe un valor otorgado a la vez que se lo otorga al otro. Siempre se ha reconocido que la reciprocidad es un resultado deseado del amor. Es sólo en relación con nuestro otorgamiento que la otra persona goza del tipo de valor que el amor crea.
Al decir que el amor otorga valor no nos referimos al mero hecho de dar. Amar no es sinónimo de dar. Decimos de una persona que “da amor” a otra, pero lo que se da apenas se parece a lo que en general queremos decir con regalo. Incluso decir que el amante se entrega es algo equívoco. El amor no es necesariamente autosacrificio. Cuando responde afirmativamente a otra persona, el amante crea algo y no pierde necesariamente algo en él. Otorgar valor es aumentar el propio ser así como el de la persona amada.

En este vídeo se explica este concepto del amor como «apreciación» y «otorgamiento.»

Aquí puedes leer online el primer volumen de la trilogía «La Naturaleza del amor: De Platón a Lutero.»

Irvin Singer fue un profesor estadounidense de filosofía en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) durante 55 años y escribió más de 20 libros. Fue autor de libros sobre diversos temas, incluido el cine, el amor y la sexualidad.  

La naturaleza del amor