Cada día se aprecia una mayor presencia de la inteligencia emocional en la escuela y la pandemia del covid-19 ha influido en ello significativamente. La formación integral del alumnado no puede obviar la importancia de la inteligencia emocional para el desarrollo adecuado del ser humano. Ya en otra entrada exploramos la importancia de la inteligencia emocional en la educación y hoy profundizamos en este texto del Manual de Afoe

La falta de IE y la aparición de problemas en el alumnado

Los componentes de la IE incluyen habilidades para percibir, comprender y manejar de forma adaptativa las propias emociones. La carencia de habilidades de inteligencia emocional tiene sus implicaciones sobre el alumnado tanto dentro como fuera del contexto educativo. Cuatro son las áreas fundamentales en las que la falta de IE facilita la aparición de problemas de conducta en los estudiantes (Fernández-Berrocal y otros, 2008):

  1. IE y las relaciones interpersonales: una alta IE nos ayuda a ser capaces de ofrecer a los que nos rodean una información adecuada acerca de nuestro estado psicológico. Para poder controlar los estados emocionales de los demás hay que ser capaz, previamente, de manejar bien los propios estados emocionales. Las personas emocionalmente inteligentes no sólo son más hábiles para percibir, comprender y manejar sus propias emociones, sino también para extrapolar estas habilidades a las emociones de los demás. En este sentido, la IE desempeña un papel fundamental en el establecimiento, mantenimiento y calidad de las relaciones interpersonales.
  2. IE y bienestar psicológico: existen investigaciones que proporcionan un marco adecuado para conocer los procesos emocionales básicos que subyacen al desarrollo de un adecuado equilibrio psicológico y ayuda a comprender mejor el papel mediador de ciertas variables emocionales del alumnado y su influencia sobre el ajuste psicológico y bienestar personal, por ejemplo, el modelo de Mayer y Salovey.
  3. IE y rendimiento académico: la capacidad para atender a nuestras emociones, experimentar con claridad los sentimientos y poder reparar los estados de ánimo negativos va a influir decisivamente sobre la salud mental de los estudiantes y este equilibrio psicológico, a su vez, está relacionado y afecta al rendimiento académico final. Las personas con escasas habilidades emocionales es más probable que experimenten estrés y dificultades emocionales durante sus estudios y, en consecuencia se beneficiarán del uso de habilidades adaptativas que les permiten afrontar tales dificultades.
  4. IE y aparición de conductas disruptivas: las habilidades que incluye la IE son un factor clave en la aparición de conductas disruptivas en las que subyace un déficit emocional. Los alumnos y alumnas con bajos niveles de IE presentan mayores niveles de impulsividad y peores habilidades interpersonales y sociales, lo que favorece el desarrollo de diversos comportamientos antisociales.Nota
  5. Al alumnado capaz de regular sus emociones negativas y mantener las positivas le será más fácil desarrollar competencias más elaboradas relacionadas con la tolerancia a la frustración o la asertividad (por ejemplo, aceptar las críticas, defender su postura de forma no agresiva, etc. (Extremera y otros, 2004).
la inteligencia emocional en la escuela

La inteligencia emocional en la escuela: los Docentes

La IE se establece como un predictor importante del funcionamiento social y personal de toda persona y se encuentra relacionada con un menor número de conductas desajustadas y con un mayor comportamiento adaptado. Como ya hemos mencionado anteriormente, la IE se relaciona con una serie de habilidades como son la percepción, la valoración y expresión de de las emociones, el acceso y generación de sentimientos, la comprensión de emociones o la regulación de las emociones. En el caso de los docentes, podemos hablar de una relación entre la IE y el ajuste personal y bienestar.

Actualmente nos encontramos ante un proceso de cambio de normativas relacionadas con la educación y de objetivos a conseguir en la etapa de escolarización. Asimismo, la afectividad y las emociones comienzan a convertirse en temas importantes a tener en cuenta en todo proceso de enseñanza y aprendizaje. El sistema educativo comienza a considerar las competencias sociales y emocionales de los estudiantes como objetivos a alcanzar, pues constituyen aspectos primordiales en su desarrollo y además se relacionan con el éxito académico.

No obstante, para que los estudiantes desarrollen habilidades emocionales y afectivas relacionadas con la IE, precisa de un docente que se convierta en su educador emocional.

En este sentido, la competencia social y emocional del profesorado resulta imprescindible para llevar a cabo procesos de enseñanza y aprendizaje efectivos en cuanto a la consecución de dichos objetivos se refiere. Por tanto, se trata de promocionar la inclusión socio-emocional en nuestras aulas, siendo conscientes de que el profesorado se consolida como el referente principal en relación a actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos, para sus alumnos y alumnas en el aula.

Ello implicaría la inclusión de nuevos campos de trabajo relacionados con la inteligencia emocional como son la percepción, comprensión, regulación de las emociones, relaciones interpersonales, comunicación, etc. formando a docentes conscientes del papel que las emociones juegan en el aula.

Esta nueva incorporación conlleva implicaciones positivas en los resultados del trabajo diario de los docentes que afectan a los procesos de aprendizaje, a la salud mental y física, a la calidad de las relaciones sociales y al rendimiento académico y laboral que puede contribuir a generar un buen clima de aula, a disminuir el nivel de estrés propio de esta profesión, a la mejora de las relaciones interpersonales con el alumnado, etc. Se trata de proyectar durante su labor diaria una personalidad comprensiva que va más allá de la visualización de las conductas de los estudiantes, pues se ha de profundizar en las emociones que llevan implícitas dichas conductas, a la comprensión, a la creación de un clima de diálogo y entendimiento, escucha activa, etc.

educacion emocional en el contexto educativo

La formación inicial del docente ha de ir encaminada, entre otros aspectos, a preparar un profesorado capaz de crear entornos de aprendizajes positivos que fomenten el desarrollo, aprendizaje y bienestar del alumnado, a fin de ser el contexto educativo un precursor del reflejo más positivo que una sociedad debe demandar.

Un clima adecuado se relaciona con un desarrollo psicológico ajustado, un desarrollo saludable, un aprendizaje óptimo, la disminución de conductas disruptivas, buenas relaciones grupales y  empatía emocional. Cuando somos capaces de desarrollar en nuestro alumnado estas competencias emocionales básicas, será fácil establecer otras capacidades como su autonomía, responsabilidad y actitud crítica.

Cuando el equipo docente sabe educar emocionalmente, el alumnado disfrutará más  en la escuela, construirán más fácilmente su propia autoestima, tendrá un mejor rendimiento académico y una mejora de la creatividad, transcendiendo a ellos las  cualidades humanas del profesorado y originándose una disminución de los problemas  relacionados con la disciplina y favoreciendo un ambiente escolar menos agresivo (Dueñas Buey, 2002).

Aun así, nos encontramos en un momento de descubrimiento de la relevancia e influencia de la emoción en el trabajo en el aula en el que muy pocos centros escolares tienen establecidos contenidos y objetivos relacionados con la inteligencia emocional.

La responsabilidad del desarrollo socio-afectivo del alumnado partirá como todo proceso educativo de la concordancia y armonía  entre la familia, pues es el modelo emocional básico y conforma el primer espacio de socialización y educación emocional y por otro lado el ámbito formal educativo, donde el profesorado, con respaldo de las leyes educativas, conformarán contextos educativos emocionalmente inteligentes.

* Contenido procedente de La inteligencia emocional en el contexto educativo

Bibliografía:

Manual Afoe: Curso Inteligencia emocional y resolución de conflictos (2018).Categoría: Aprendizaje