No quiero ser la diosa de tu caverna.

No quiero ser tu sueño inmóvil sino realidad palpable,

ni ser una imagen proyectada de la que te enamores.

No quiero que tu tengas que echarme de menos,

y yo responder al molde de tus ideales.

No quiero ser un poema creado con juegos de palabras,

una silueta que encaje con tu media naranja.

No quiero adornar tu caverna, ni calentar tus noches,

ni soldar las grietas de tu corazón maltrecho.

No quiero comprar tus plegarias, ni tus cadenas,

ni tener derechos sobre tu cuerpo.

Yo no quiero ser la diosa de tu caverna.

Yo sólo quiero ser tierra, sol, mar y aire,

amar la vida contigo y disfrutar este viaje.